Holanda: Cuna de Felicidad

Según un informe de la Unicef, los niños holandeses son los más felices del mundo junto con cuatro países nórdicos : Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia, en un estudio de bienestar de los niños en 29 países industrializados, mientras que Grecia, Italia, Portugal y España se encuentran en la parte inferior.

Por regla general, la juventud holandesa pasa relajada por la vida cotidiana. En la escuela se da mucha importancia a fomentar el talento individual y menos a la presión para que los alumnos saquen buenas notas. No tienen estrés en la escuela, están poco enfadados con los padres, tienen muchos amigos simpáticos: a la mayoría de los niños holandeses les va muy bien. Se encuentran realmente a gusto.

Este es el segundo informe de este tipo realizado por UNICEF, que cubre a los niños de hasta 19 años en Holanda. El primero fue lanzado en 2007 y analizó una variedad de indicadores en áreas que van desde la salud hasta la educación con datos de 2000 a 2003. El informe 2013 analiza las cifras desde el 2009 al 2010.

El estudio desarrollo medidas de acuerdo con cinco dimensiones de la vida de los niños: el bienestar material, la salud y la seguridad, la educación, el comportamiento y los riesgos, y la vivienda y el medio ambiente. Holanda mantiene su posición clara para de líder y es el único país clasificado entre los cinco primeros países en todas las dimensiones de bienestar infantil.

Este estudio destaca que un 95% de los niños holandeses están por encima del punto medio de la escala de satisfacción con la vida de acuerdo con Unicef. Hay que agregar que Holanda, Eslovenia y Suiza tienen las tasas más bajas de nacimientos adolescentes (por debajo del 5 de 1000). También Holanda tiene un buen ranking en el porcentaje de niños que desayunan todos los días, los que excedan el 80%.

UNICEF / El País

“Holanda ha sido siempre una sociedad centrada en la infancia”, dice Paul Vangeert, profesor de psicología del desarrollo humano en la Universidad de Groningen. “Se pone especial énfasis en los niños más pequeños”. “Por un lado se tienen los indicadores objetivos del informe, como la salud, los ingresos o la educación. Holanda es un país muy rico. Por el otro, y quizás lo que es más importante, están los indicadores subjetivos, el propio sentimiento subjetivo de bienestar de los jóvenes”.

Un aspecto interesante es el que cada vez hay más madres que no trabajan para cuidar de sus hijos. “La tasa de madres jóvenes que trabajan no es tan alta en comparación con otros países. Hay una fuerte tendencia en el caso de las madres a criar a los niños o a tomarse un largo tiempo libre una vez que se tiene un hijo”, asegura el profesor. La buena comunicación es otro factor.

La familia holandesa media es muy abierta y comunicativa. Padres e hijos se llevan bien y puede hablarse casi de cualquier tema. El lado negativo de la especial atención que se otorga a los niños en Holanda es que éstos pueden llegar a gobernar las relaciones familiares, en donde las familias puede a llegar a organizarse en torno a los niños. Eso puede llegar a producir desequilibrios entre la felicidad de los padres y la de los hijos.

Los holandeses son famosos por la flexibilidad que adoptan frente a temas como el alcohol, las drogas o el sexo. “Dado que los padres son más relajados, la dinámica de los problemas es menos severa que en aquellos países donde a estos temas se les da mayor importancia”, asegura el profesor holandés.

Volviendo al informe, este también señala que no parece haber una fuerte relación entre el PBI per cápita y el bienestar general del niño; en otras palabras, la riqueza de un país no siempre garantiza que tendrá niños más felices y saludables. La pobreza infantil no es inevitable, indicó Unicef, pero es sensible a las políticas y algunos países han estado haciéndolo mucho mejor que otros en la protección de sus niños y niñas más vulnerables.

“Tanto en la actualidad marcada por la crisis, como en épocas mejores desde el punto de vista económico, Unicef insta a los gobiernos y a los interlocutores sociales a colocar a los niños y los jóvenes en el centro de sus procesos de toma de decisiones”, explicó a la prensa el director de la Oficina de Investigación de Unicef, Gordon Alexander.

“Cada vez que estudian o aprueban una nueva medida política, los gobiernos deben analizar sus consecuencias concretas para los niños, las familias con hijos, los adolescentes y los jóvenes adultos”, agregó.

“Estos grupos no participan en el proceso político o sus voces rara vez son escuchadas”, puntualizó.

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Acerca de Ricardo Callirgos Borbor

"Tal vez yo sea un poco orgulloso, seco, frío en el trato con los demás, pero tambien es verdad que soy extremadamente sensible con mis allegados: la familia y los amigos".
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